El Nacimiento del Autor
La formación de un maître parfumeur
Ramón Monegal pertenece a la saga de perfumistas más importantes que ha habido en Barcelona y España. Es miembro de la cuarta generación de los fundadores de la casa Myrurgia, que fue proveedora oficial de la casa real española, y su representante más importante e internacional.
Su formación comenzó en 1972 en la propia casa Myrurgia donde inició un periodo de intenso aprendizaje, familiarizándose y memorizando las mejores esencias, absolutos, concretos y las míticas infusiones de ámbar, almizcle, haba tonka, castóreo, civeta, iris… que eran el secreto mejor guardado de la casa y la clave de la única perfumería de alta costura que existía: la de los extractos. Su formación continuó en Ginebra con su mentor el maître parfumeur Artur Jordi Pey (Firmenich), después en Grasse con el maître parfumeur Marcel Carles (Roure Bertrand y Argeville) y finalmente en París con el maître parfumeur Pierre Bourdon (Takasago y Fragrance Resources).
Desde sus inicios como perfumista, Ramón Monegal demostró coraje, buen gusto y dominio de las materias más complicadas y costosas. También, desde sus inicios, empezó a desplegar el concepto de imagen olfativa, que todavía hoy sigue enriqueciendo y haciendo crecer. Una gran sensibilidad, meticulosidad y celo en la elaboración de sus creaciones en todas sus fases y aspectos, le llevó a especializarse durante largos años en la búsqueda, selección, evaluación y adquisición de los mejores ingredientes naturales (especialidad que define a un nez), y le llevó a implicarse también y muy activamente en los procesos de idealización, diseño y comunicación. Para mejorar sus conocimientos en estos campos pasó, en 1977, por el Barcelona Centro de Diseño.
Ramón Monegal creó su primera fragancia, Alada, en 1979, con un éxito inesperado para la casa Myrurgia, que lideró durante décadas el mercado nacional. Desde aquel momento se hizo cargo de la dirección artístico-perfumística de la casa. Creó fragancias para licencias como Adolfo Domínguez, Antonio Miró, Aigner, Inès de la Fressange, Don Algodón o Massimo Dutti, entre más de veinte marcas distintas, con un acierto excepcional que permitió a la casa pasar de una situación delicada a envidiada. En 1985 fue nombrado miembro del consejo de Myrurgia y más adelante llegó a la vicepresidencia del grupo. Finalmente, en el año 2000, Antonio Puig adquirió Myrurgia, cuando la casa atravesaba el mejor momento de su historia, y se solicitó su colaboración en el nuevo grupo para seguir creando las fragancias de sus marcas y licencias y de otras nuevas como Maison Parfum.
No fue hasta el año 2007, con la desaparición de Myrurgia, cuando decidió liberarse de su responsabilidad emocional con el proyecto familiar al que había entregado gran parte de su vida y tomó la decisión de independizarse. Después de un periodo de reflexión y experimentación, pudo hacer realidad el proyecto con el que siempre había soñado: crear su propia colección y llegar al usuario final como el único y auténtico autor, sin filtros ni intermediarios.
La materialización del sueño
Después de 30 años de oficio, convertido en maestro perfumista y auténtico nez, el reto de Ramón Monegal es llegar a la excelencia y transferir sus conocimientos a la quinta generación. El perfume solo puede elevarse a la categoría de arte con la complicidad y la libertad total de la mente con fórmulas de ingredientes y proporciones no coaccionadas por los costes y recuperando su origen artesanal que ahora vuelve a ser vanguardia; Ramón Monegal lo sabe bien y cuando llegó el año 2009, llegó la materialización de su proyecto anhelado: propuso una auténtica colección de autor, inauguró un espacio propio, como los perfumistas de la época de oro anterior a la masificación. Ahora tiene su propio taller especializado en la mezcla, maceración, producción y control, trabaja con la verdadera libertad que da el lujo para llegar al arte, no pone límites a la imaginación, se sirve de las esencias más nobles y delicadas que existen en el mundo y que tan bien conoce, transmite sensaciones y emociones intemporales con pasión mediterránea, recupera la artesanía como cauce natural del arte… Ilusiona, seduce, sorprende, crea deseo placer y magia. Descifra el lenguaje olfativo de los maestros y compone un mensaje con su extensa colección de composiciones inéditas, haciendo cómplice al usuario, tendiéndole la mano para cruzar la senda adictiva de los elixires, filtros, extractos y perfumes que configuran la comunicación olfativa.
Siga con nosotros y escribamos juntos esta particular historia que acaba de comenzar.
Bienvenido.
Ramón Monegal pertenece a la saga de perfumistas más importantes que ha habido en Barcelona y España. Es miembro de la cuarta generación de los fundadores de la casa Myrurgia, que fue proveedora oficial de la casa real española, y su representante más importante e internacional.
Su formación comenzó en 1972 en la propia casa Myrurgia donde inició un periodo de intenso aprendizaje, familiarizándose y memorizando las mejores esencias, absolutos, concretos y las míticas infusiones de ámbar, almizcle, haba tonka, castóreo, civeta, iris… que eran el secreto mejor guardado de la casa y la clave de la única perfumería de alta costura que existía: la de los extractos. Su formación continuó en Ginebra con su mentor el maître parfumeur Artur Jordi Pey (Firmenich), después en Grasse con el maître parfumeur Marcel Carles (Roure Bertrand y Argeville) y finalmente en París con el maître parfumeur Pierre Bourdon (Takasago y Fragrance Resources).
Desde sus inicios como perfumista, Ramón Monegal demostró coraje, buen gusto y dominio de las materias más complicadas y costosas. También, desde sus inicios, empezó a desplegar el concepto de imagen olfativa, que todavía hoy sigue enriqueciendo y haciendo crecer. Una gran sensibilidad, meticulosidad y celo en la elaboración de sus creaciones en todas sus fases y aspectos, le llevó a especializarse durante largos años en la búsqueda, selección, evaluación y adquisición de los mejores ingredientes naturales (especialidad que define a un nez), y le llevó a implicarse también y muy activamente en los procesos de idealización, diseño y comunicación. Para mejorar sus conocimientos en estos campos pasó, en 1977, por el Barcelona Centro de Diseño.
Ramón Monegal creó su primera fragancia, Alada, en 1979, con un éxito inesperado para la casa Myrurgia, que lideró durante décadas el mercado nacional. Desde aquel momento se hizo cargo de la dirección artístico-perfumística de la casa. Creó fragancias para licencias como Adolfo Domínguez, Antonio Miró, Aigner, Inès de la Fressange, Don Algodón o Massimo Dutti, entre más de veinte marcas distintas, con un acierto excepcional que permitió a la casa pasar de una situación delicada a envidiada. En 1985 fue nombrado miembro del consejo de Myrurgia y más adelante llegó a la vicepresidencia del grupo. Finalmente, en el año 2000, Antonio Puig adquirió Myrurgia, cuando la casa atravesaba el mejor momento de su historia, y se solicitó su colaboración en el nuevo grupo para seguir creando las fragancias de sus marcas y licencias y de otras nuevas como Maison Parfum.
No fue hasta el año 2007, con la desaparición de Myrurgia, cuando decidió liberarse de su responsabilidad emocional con el proyecto familiar al que había entregado gran parte de su vida y tomó la decisión de independizarse. Después de un periodo de reflexión y experimentación, pudo hacer realidad el proyecto con el que siempre había soñado: crear su propia colección y llegar al usuario final como el único y auténtico autor, sin filtros ni intermediarios.
La materialización del sueño
Después de 30 años de oficio, convertido en maestro perfumista y auténtico nez, el reto de Ramón Monegal es llegar a la excelencia y transferir sus conocimientos a la quinta generación. El perfume solo puede elevarse a la categoría de arte con la complicidad y la libertad total de la mente con fórmulas de ingredientes y proporciones no coaccionadas por los costes y recuperando su origen artesanal que ahora vuelve a ser vanguardia; Ramón Monegal lo sabe bien y cuando llegó el año 2009, llegó la materialización de su proyecto anhelado: propuso una auténtica colección de autor, inauguró un espacio propio, como los perfumistas de la época de oro anterior a la masificación. Ahora tiene su propio taller especializado en la mezcla, maceración, producción y control, trabaja con la verdadera libertad que da el lujo para llegar al arte, no pone límites a la imaginación, se sirve de las esencias más nobles y delicadas que existen en el mundo y que tan bien conoce, transmite sensaciones y emociones intemporales con pasión mediterránea, recupera la artesanía como cauce natural del arte… Ilusiona, seduce, sorprende, crea deseo placer y magia. Descifra el lenguaje olfativo de los maestros y compone un mensaje con su extensa colección de composiciones inéditas, haciendo cómplice al usuario, tendiéndole la mano para cruzar la senda adictiva de los elixires, filtros, extractos y perfumes que configuran la comunicación olfativa.
Siga con nosotros y escribamos juntos esta particular historia que acaba de comenzar.
Bienvenido.
